Mama de tiempo completo: Hijos
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domingo

El descanso de los niños







Si un niño no duerme bien, estará más inquieto porque, a diferencia de los más grandes, el cansancio lo excita en lugar de aplacarlo. También influye en su estado de ánimo, de forma que puede estar más llorón o de peor humor. Además, la fatiga es el enemigo más directo de la concentración. Es difícil que un niño adormilado se pueda centrar en su tarea, lo que influye directamente en su rendimiento académico. En algunos casos puede ser, incluso, la causa del fracaso escolar.







Resulta habitual que los bostezos se encadenen en las primeras horas de la mañana. La mayoría de los niños andan faltos de sueño. Los nervios de principios de curso, los madrugones para llegar a tiempo a la clase, la tensión de los exámenes o las largas veladas ante la televisión o la computadora hacen que no duerman lo suficiente.



Nuestra obligación de padres es crear una rutina de la hora de acostarse y de levantarse. Desde pequeños deben acostumbrarse a ir a la cama a una hora razonable, siempre la misma. Si tienen creado el hábito, será algo tan natural como comer, jugar o bañarse.



Este descanso de los niños es también la base de nuestro descanso mental; necesitamos que a una determinada hora del día los niños desaparezcan del mapa para poder dedicarnos a nosotros mismos o a nuestra pareja.



¿Y si no hay forma de que se levanten por la mañana? Con los dormilones habrá que ser más cuidadosos para que se acuesten antes. Después conviene despertarlos sin apuro, de forma tranquila, para que remoloneen un poco o se queden unos minutos más en la cama, pero no tantos que no les dé tiempo a lavarse y desayunar tranquilamente.



También están los que se despiertan a las 7 de la mañana incluso en días festivos. Si acostarlos un poco más tarde no da resultado, se impone nuestro sacrificio. Ya crecerán…











martes

La competencia entre hermanos



Una de las primeras cosas que pensé cuando nos enteramos de que tendríamos un segundo hijo varón fue: "van a a ser los mejores amigos y van poder compartir todo". 
 
Nunca me imaginé que la competencia entre hermanos podría ser tan intensa. La mayor parte del tiempo mis hijos conviven armónicamente, pero cuando se trata de llamar la atención, la competencia puede ser feroz. No importa lo mucho que les reitere que los quiero de igual forma o que los dos son igualmente importantes para mí y mi marido, cada uno tiene su punto de vista al respecto.
 
Mi marido opina que los deje resolver sus diferencias entre ellos y les permita de esta forma establecer sus propias reglas. Según él, los varones tienden a ser más físicos y a solucionar sus diferencias de esa forma. Yo, como mujer, siempre intento lograr el equilibrio pacíficamente, lo cual es por momentos imposible. Mi hijo mayor se queja de que somos más estrictos con él y privilegiamos al menor, mientras que el menor reclama que no le damos las mismas libertades que a su hermano, tres años mayor que él. 
 
La verdad es que ningún niño es igual al otro, incluso cuando son hermanos. Por esta razón nos engañamos al pensar que como padres podemos ser imparciales. Es posible amar a nuestros hijos con la misma intensidad pero de forma diferente. Aceptar las diferencias es tener la mitad de la batalla ganada. 

Blog de Ser Padres

sábado

La percepción de colores en los niños





Adivina, adivinanza: ¿cómo se llama este color?, ¿cuál es su pareja?, ¿de verdad es rojo? Juguemos con ellos a acertar colores.  La a percepción del color no está limitada a los denominados colores primarios que, según los físicos, son el rojo, el verde y el azul, ya que diferentes mezclas de sus pigmentos dan lugar al resto de la gama cromática (en pintura se usan como primarios el rojo, el amarillo y el azul).




Los colores son primordiales como medio de identificación del entorno que nos rodea. Cuando nuestra percepción del color es normal, podemos distinguir entre numerosas combinaciones de los seis colores básicos: rojo, amarillo, azul y verde, más dos colores sin matiz, el blanco y el negro.


En las primeras semanas de vida, el bebé ya diferencia lo claro de lo oscuro y, en torno a los tres meses, capta la intensidad de los colores (especialmente los vivos). Entre los tres y cuatro años, la mayoría de los niños comienza a discernir unos colores de otros. Esta facultad, no obstante, se debe más a la capacidad del pequeño para prestar atención que a un perfeccionamiento del órgano visual. De hecho, el sentido de la vista ya se encuentra completamente desarrollado a partir de los seis meses, aproximadamente.


El color de los objetos tiene gran importancia en la vida de los niños e incide en sus actos (siempre prefieren los objetos coloreados en detrimento de los grises). Antes de los seis años ya son capaces de agrupar objetos en función de su color, más adelante, darán preferencia a la forma. Entre los tres y los seis años, cuando cursan el ciclo inicial, el rojo será su color preferido y, a partir del EGB (Educación General Básica) (seis años), se decantan por el azul.


miércoles

Cómo cuidar correctamente la visión de nuestros pequeños



Hay algunos consejos y recomendaciones que nunca están de más al momento de cuidar la visión de nuestros hijos, sobre todo porque el mismo es un órgano delicado y mientras sea pequeño, los mismos dependen de nosotros.




Durante los primeros meses del pequeño sus ojos alcanzan el desarrollo completo, por ello las radiaciones los pueden afectar mucho más, ya que a pesar de ello siguen siendo muy sensibles.


Hay que prestar mucha atención cuando el niño comienza su etapa escolar, dado que justamente allí las manifestaciones de ametropías se hacen más notables, (miopía, astigmatismo hipermetropía).


Para mayor seguridad, una vez que el bebé cumple 7 meses de vida es conveniente realizar la primera consulta, para prevenir afecciones como cataratas, glaucóma o cualquier otra que pueda ser congénita.


Recuerda que debes consultar al oftalmólogo en casos de que el niño presente resistentes irritaciones en los párpados, lagrimeo constante, orzuelos a repetición, y si fuerza demasiado los ojos.


Cuando hay ojos que se desvían ante movimientos involuntarios, sobre todo luego de los 4 meses es necesario que realices la debida consulta con el especialista, como así también si cambia su color de ojos, si manifiesta dolores de cabeza, y si manifiesta una posición anormal de la cabeza al mirar objetos o intentar leer.